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Archive for the ‘Deporte’ Category

5 Goles

 

Contexto insólito, extraño. Un partido de Champions en un desierto de público Olímpico de Roma por una sanción al club italiano. Las únicas voces que se oyen son, como si de una pachanga de barrio de tratara, de las pequeñas comitivas de cada equipo en la banda, atentas al resultado. El balón le cae en el área a uno de los nueves más singulares y enigmáticos de las últimas décadas, el búlgaro Dimitar Berbatov, entonces en el Bayer Leverkusen. Rodeado de defensas, se inventa su sombrero picándola de espaldas y supera la salida del portero y la acrobacia de Chivu con un ligero toque con el exterior. No se oye el murmullo de la hinchada romana ni el griterío de la alemana. Tan sólo una docena de voces del banco rojinegro.

 

 

Típico partido de UEFA de primeras rondas contra algún equipo desconocido. La fría Noruega, en este caso. Típico partido a medio gas y típico patadón del defensa (aún son mediados de los 90, amigos) en busca de alguna dejada y que algún delantero saque petróleo de algún rebote, rechace o error.  Lo atípico lo hace, claro, un jugador atípico. Un hincha declarado del Everton que jugó casi toda su vida deportiva en el máximo rival. Desgarbado, pequeño, zurdo cerrado. Nada tiene que ver con el delantero tanque que se lleva en las islas. Y unos recursos técnicos, como ésta maravillosa espuela, que pocas veces se han visto en Inglaterra desde que se retiró el gran Robbie Fowler.

 

 

Los dos jugadores ofensivos italianos más importantes de los últimos 25 años coinciden en un modesto club lombardo. Uno es un veterano con rodillas de cristal que acaba de dar una de sus últimas clases magistrales en el campo que le vio ser coronado como mejor jugador de Europa casi una década antes. El otro, un joven que tras fracasar en un grande (el Inter) ha variado su posición desde la mediapunta al mediocentro, emplazamiento en el cual será el cerebro tanto del máximo rival de su anterior club (AC Milan) como del equipo al que se están enfrentando (la Juve), así como de la selección italiana con la que será campeón del mundo. Pirlo envía un pase desde la mitad del campo al gran Roberto Baggio que se inventa un control que a la vez es un regate. No le hace falta más que un sutil y milimétrico toque para irse del gigante Van der Sar y quedarse sin oposición para anotar. Es mucho más difícil crear una genialidad si encima ésta es tan simple, tan limpia, tan prístina. Y Baggio siempre fue un genio.

 

 

Cuando se critica a los Ramones, casi siempre se usa el mismo argumento: es muy fácil, lo puedo hacer yo si me das 5 minutos. Sí, es cierto, al igual que también lo es con muchas obras de arte contemporáneo. Pero fueron ellos los que lo hicieron, no tú. Al igual que el gol anterior de Baggio, éste del formidable Dennis Bergkamp parte de un concepto que sorprende que, de sencillo (que no fácil) y rotundo, no haya sido un recurso mucho más utilizado en el fútbol. Recibes de espaldas, la tiras suavamente a un lado, te das la vuelta, ganas la posición al defensa y defines ante el portero. Seguro que en alguna pachanga hasta te sale. Pero fue Bergkamp el que lo hizo antes. El que lo improvisó de repente en un partido. Porque como decía Picasso: para pintar como un niño primero tuve que aprender a pintar como Velázquez.

 

 

Es curioso lo de este gol. Se dio en un partido tan sumamente infame para el recuerdo del Deportivo de la Coruña y del fútbol español que es como si nunca hubiera existido. Tanto que me ha costado encontrarlo, que no aparece nunca en los vídeos de mejores goles de su autor y que aún así cuando lo he hallado es con mala calidad y sin una repetición donde deleitarse con uno de los mejores regates que he visto en mi vida. Aquella aciega noche de Champions, el Depor de Irureta cayó por un sonrojante 8-3 en el Luis II de Mónaco en un partido extrañísimo en el que el conjunto gallego no mereció tal castigo, fue una desasosegante pesadilla de la que parecía imposible despertar, llegando incluso en algún momento (con 4-2 y a punto de marcar el Depor) a dejarles vislumbrar la remontada para luego, cruelmente, darles el golpe de gracia. Esa noche fue un agujero negro que se tragó incluso una camiseta el día de su estreno, tanto cuerpo técnico como jugadores y aficionados pidieron que nunca jamás se utilizase tal equipación. Luego está el gol de Diego Tristán, claro, que es una maravilla que si se hubiera marcado en otras circunstancias nos hubiéramos cansado de verlo en los highlights de la Champions esa temporada.

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Este joven imberbe eslovaco de 23 años recién cumplidos es la gran sensación del ciclismo mundial tras su espectacular año 2012 en el que consiguió, no sólo la friolera de 15 victorias (incluidas 3 del Tour de Francia así como el maillot verde), sino impresionar a propios y extraños por su potencia, inteligencia, precocidad, carisma y sentido del humor.

Nacido en Žilina, al norte de Eslovaquia, el 26 de enero de 1990, Sagan se interesó por el ciclismo desde temprana edad (su hermano mayor Juraj también es ciclista profesional) alternando sin distinción ciclismo de carretera y de montaña y brillando en ambas modalidades a nivel nacional. Como le pasará más tarde en profesional, Sagan comienza a destacar también por sus excentricidades. Muchas veces compite con zapatillas normales de calle y con camisetas de algodón. En la Copa de Eslovaquia, Sagan vende su bicicleta porque consigue un patrocinador que le dará una mejor, pero la bici no llega a tiempo por lo que el corredor compite con la barata bicicleta de su hermana. Gana la carrera. Tras ganar tanto el campeonato europeo como el mundial junior de ciclismo de montaña en 2008 (el año anterior había sido tercero en ambos) da el salto el año siguiente al ciclismo en ruta profesional al vestir el maillot del Dukla de su país natal como antes habían hecho los hermanos Velits. Con 18 años queda subcampeón en la París-Roubaix Junior y, tras ser rechazado por el Quick Step, es contratado por el potente Liquigas italiano, después de quedar impresionados por sus tests médicos.

 

 

En la París-Niza de 2010 Sagan se presenta en sociedad ante el público mundial. Tras llevarse dos etapas (una de ellas con 4.500 metros de desnivel) y la regularidad del Tour de California, Sagan consigue otras dos etapas en la ronda francesa batiendo en escapadas a corredores como Purito Rodríguez y Alejandro Valverde. Pero es el 2011 donde el corredor eslovaco explota definitivamente. Con tan sólo 21 años, logra 13 victorias (entre ellas el campeonato nacional de Eslovaquia y 3 etapas en su debut en la Vuelta a España) así como victorias finales en el Giro de Cerdeña y la Vuelta a Polonia, siendo el corredor con más triunfos del circuito sólo superado por el belga Philippe Gilbert y su insuperable año.

El 2012 no hace más que confirmar a Sagan como superestrella del pelotón, alzando los brazos en 16 ocasiones y en carreras tan prestigiosas como la Tirreno-Adriático, la Vuelta Suiza, de nuevo el Tour de California (logrando la friolera de 5 etapas) o los tres días de La Panne así como revalidando el campeonato de su país. Pero es en su espectacular debut en el Tour de Francia donde se corona, llevándose tres etapas y el maillot verde de la regularidad con tan sólo 22 años, venciendo tanto en sprints masivos por delante de especialistas como Cavendish o Greipel como en mediamontaña y consiguiendo el apodo de Tourminator y un Porsche que el dueño del equipo le había prometido si conseguía tal (improbable antes de comenzar la carrera) hazaña. Ese año, además, apesar de no lograr ninguna victoria en las clásicas de primavera, consigue posiciones de privilegio en carreras como el Tour de Flandes (quinto), la Amstel Gold Race (tercero), la Milán-San Remo (cuarto) o Gante-Wevelgem (segundo), adquiriendo una experiencia en el pavés que seguro no desperdiciará en su futuro (éste año ha declarado que Flandes es su objetivo prioritario de la temporada).

 

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Venciendo sin despeinarse al líder Cancellara.

Por si las estadísticas no fueran ya suficientes por sí mismas para entender el impacto de Sagan en el ciclismo actual, a ellas se une la excéntrica personalidad del corredor. En Asturias se le recuerda con humor por algo ocurrido en la Vuelta del 2011, concretamente en el temible y legendario Angliru en el que Cobo sentenció la ronda y en el que el eslovaco realizó parte de la subida haciendo un caballito… sin manos, acto que ha repetido en más rondas. Además de Tourminator, Sagan se ha labrado durante su carrera otros apodos como Rambo, Forrest Gump (al que ha imitado en alguna llegada o incluso en videos promocionales de su equipo) o El Caníbal, mote que comparte con el más grande de todos los tiempos, el gran Eddy Merckx, con quien ha sido comparado debido a su precocidad, versatilidad e instinto ganador. Sin duda, cualquier comparación con el belga es una fantasía y el eslovaco tiene handicaps que debe mejorar (por ejemplo, nunca ha llegado en forma a la última parte de la temporada en la que se disputan carreras tan importantes como el mundial o el Giro de Lombardía), pero no recuerdo a ningún cilcista con un futuro como el que tiene Sagan, siendo un todoterreno y teniendo la inteligencia innata que tiene para el ciclismo lo cierto es que no tiene techo. El ciclista, en éste comienzo de 2013 sigue a lo suyo y en febrero ya ha conseguido dos triunfos en el Tour de Omán y continúa preparando la temporada primaveral que todos los clasicómanos adoran mientras sigue haciendo de las suyas: imitar a Forest Gump, disfrazarse de Spiderman en el Tour de California, hacerse pasar por un mendigo o dejando su impronta en las aficionadas. Genio y figura.

 

 

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Sé que el título de la entrada podría dar a equívocos y que la gente (los cuatro gatos que se pasan por aquí para comprobar que mi caída en la oligofrenia no tiene fin) podría pensar que es un post sobre el proyecto maldito de David Lynch llamado así, un proyecto sobre un teenager híbrido humano-aparato electrónico que se enchufa a la corriente para cantar con su grupo de rock ‘n’roll y se ve envuelto en una trama detectivesca (pueden leer el guión aquí) que es algo así como el Gangs of New York de Scorsese o el Napoleón de Kubrick, lleva décadas intentando realizarlo pero no se sabe si finalmente se hará.

Pero no, el post trata sobre el ilustre Ronnie O’Sullivan, el cohete, el Mozart del snooker. Nacido en diciembre de 1976 en Essex (Inglaterra), de madre siciliana y padre de origen irlandés, The Rocket es el jugador con más talento natural que ha dado la historia del snooker. Su lista de récords casi no tiene fin: ganó sus primeros 38 partidos como profesional a los 16 años; se convirtió en el jugador más joven en ganar un torneo del ranking, nada menos que el UK Championship (junto en con Campeonato Mundial, el torneo más prestigioso del circuito), con tan sólo 17 años; ostenta el record del break máximo más rápido de toda la historia (5 minutos y 20 segundos, video aquí abajo); es, junto al reciéntemente retirado Stephen Hendry, el jugador que más breaks máximos ha conseguido con 11; y es, tras el legendario Hendry, el que más centenas ha logrado (666, the nuuuuumber of the beeeeeast).

 

 

Pero lo que hace de O’Sullivan alguien único e irrepetble no son tanto sus récords o títulos (por otra parte impresionantes, 3 veces campeón del mundo, 4 UK Championships, 4 Masters, 10 Premier League y un interminable etcétera) sino su extremadamente agresivo y veloz estilo de juego que le ha valido el apodo de The Rocket, sin parangón en el mundo del snooker moderno. Otra cosa que llama la atención nada más verle es su casi total indiferencia en utilizar ambas manos, a pesar de ser diestro utiliza en casi todos los frames su mano izquierda para facilitar determinados ángulos sin perjuicio de su juego. Tras ser acusado de ser irrespetuoso por decirle a otro jugador que él era mejor con su zurda que él con su mano buena fue condenado a jugar tres frames oficiales sólo con su izquierda contra el subcampeón del mundo Rex Williams. Ronnie ganó los tres.

 

Ronnie con otro Ronnie, a los dos les gusta la marcha

Ronnie & Ronnie, lo que el pub ha unido que no lo separe el hombre

 

Sin lugar a dudas, es el jugador con más talento, el más carismático y el más divertido de ver por los aficionados, pero si algo se le puede achacar son sus lagunas de concentración y/o motivación y sus malas rachas que han hecho su palmarés no sea aún mayor. Ronnie, cuyo padre cumple cadena perpetua por asesinato, sufre de depresión clínica y ha tenido varios episodios de problemas con las drogas (de hecho afirma que a su actual esposa y la madre de dos de sus tres hijos la conoció en Narcóticos Anónimos), hechos que han visto que su juego en determinadas épocas se viera resentido e incluso fuera protagonista de espectáculos delirantes: yo no olvidaré en mi vida la vez que viéndole en directo fue sancionado porque, ante unos atónitos comentaristas y público, metió la mano en la mesa y tiró una bola porque “no quería jugar tan lejos” (era un campeonato en China) o la vez que se pasó un partido entero sentado con una toalla tapándole la cabeza. En fin, es Ronnie.

 

 

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Marvelous

Cuatro leyendas juntas: Richard Steele, uno de los mejores árbitros de la historia, los entrenadores Goody y Pat Petronelli y el extraordinario peso medio "Marvelous" Marvin Hagler.

 

Para mí hablar de Hagler no es fácil, por la sencilla razón de que es mi boxeador favorito de toda la historia. Gracias a él comencé a amar el boxeo, sobre todo gracias a sus enfrentamientos con Thomas Hearns, Roberto Durán o Sugar Ray Leonard, en la que es, posiblemente, la mejor época de toda la historia de los pesos medios.

Marvin comenzó a entrenar con los hermanos Petronelli, con los que trabajó toda su carrera profesional, en Brockton (Massachussetts), la misma ciudad que vio dar sus primeros golpes a Rocky Marciano.
Ya en sus primeros años como profesional a comienzos de los 70 se hace con un nombre y vence al campeón olímpico Sugar Ray Seales, pero por aquella época no era nada fácil llegar a competir por el título mundial, más si como le dijo a Hagler en una ocasión Joe Frazier: “lo tienes difícil, chico, nadie va a querer pelear contigo porque eres negro, zurdo… y muy bueno”. En esas circunstancias, Marvin, que ya va siendo conocido como Marvelous, se va a pelear a la ciudad donde se practica el boxeo más duro de todo el país, Filadelfia.

En Filadelfia no había títulos ni campeonatos, pero había tanto o más nivel que en éstos y tenía al público más exigente. Allí se enfrenta y vence a durísimos boxeadores como Eugene Hart o Bennie Briscoe y recibe las dos primeras derrotas de su carrera, a los puntos ante Bobby Watts (fue calificado como un auténtico robo) y Willie Monroe (Hagler peleó con fiebre). En las revanchas contra los dos, Marvin gana por KO.

Ya en 1979, tras haberse demorado en exceso su premio de combatir por el título del mundo (Hagler llegó incluso a pedir ayuda a senadores para que se acabara con su discriminación) le llega su oportunidad de ser campeón mundial y se enfrenta al correoso italiano Vito Antuofermo. Es una guerra sin cuartel y el combate es declarado empatado, quedándose Marvelous sin el título por el que tanto había luchado y para el que tanto le había costado ser aspirante. Hagler no se desanima, sigue peleando sin descanso y al año siguiente le llega su segunda oportunidad de proclamarse campeón del mundo. Esta vez no la desaprovecha, y en los siempre duros rings ingleses consigue vencer al campeón e ídolo local Alan Minter en Londres.

 

 

Por fin, tras tanto esfuerzo, había conseguido su sueño y no iba a dejarlo escapar, así desde 1980 hasta 1987 realiza 13 defensas de su título (que además, unifica) contra guerreros como el campeón olímpico John “la Bestia” Mugabi, de nuevo Vito Antuofermo (sacándose la espina del empate de su primer intento por alcanzar el trono mundial), William Lee (le duró 67 segundos), Mustafa Hamsho (dos veces), Juan “el Martillo” Roldán y contra auténticas leyendas como Roberto “Mano de Piedra” Durán (durísimo combate, Marvin a pesar de ganar fue ingresado en el hospital esa noche) o Thomas “Hitman” Hearns, en el que es, para mucha gente, el mejor combate de la historia del boxeo. Finalmente Marvelous perdería su título en 1987 en una decisión polémica, de la que todavía se sigue hablando hoy en día, contra otro de los mayores talentos que ha dado el boxeo norteamericano en los últimos 30 años: Sugar Ray Leonard. Dos jueces dieron vencedor a Leonard y otro a Hagler en un combate muy igualado en el que los dos boxeadores mostraron lo mejor de su repertorio. Marvelous, que se sintió estafado por la decisión, quiso la revancha y recuperar su título, ya que además se habia quedado a tan sólo una defensa del record del argentino Carlos Monzón, pero Sugar Ray la rechazó. Entonces el gran campeón anunció su retirada, a pesar de que todavía le quedaba mucho boxeo en los puños. Hagler es uno de esos casos de retirada honrosa en la cima y firme, ya que, al contrario que la mayoría de ex campeones que se marchan y vuelven, Marvelous nunca volvió a pesar de verse en buena forma y recibir suculentas ofertas, sino que fue a vivir a Milán e intentó iniciar una carrera de actor.

Marvin Hagler es, sin duda alguna, uno de los tres mejores pesos medios de la historia junto a Sugar Ray Robinson y Carlos Monzón, y uno de los boxeadores más duros y completos que se ha subido a un ring en toda la historia. Se retiró con un record de 62 victorias (52 por KO), 3 derrotas y dos empates en 67 combates.
Fue un boxeador que nunca lo tuvo fácil, que se peleó con todo aquel con el que se le puso delante, un prodigio físico (estuvo toda su dilatada carrera en el peso medio) y técnico (aunque peleaba con guardia zurda, en realidad era diestro, y también peleaba en combates con ésta guardia sin bajar su rendimiento), además e ser uno de los mejores encajadores de la historia del boxeo, de hecho, Hagler nunca fue tumbado ni una vez en toda su carrera.

 

El Hagler vs Hearns

 

 

 

O los tres mejores asaltos de la historia del boxeo.

15 de abril de 1985, Caesars Palace, Las Vegas. Campeonato del mundo de los pesos medios.

Dos de los mejores boxeadores de la historia, en la cima de sus carreras, se enfrentan por fin tras muchos rumores y frases cruzadas. Hagler lleva más de 5 años como campeón unificado del peso medio aniquilando a todos los aspirantes que le han ido llegando. Hearns, por su parte, viene desde el peso welter y superwelter venciendo a leyendas como Pipino Cuevas, Wilfred Benitez y Roberto “Mano de Piedra” Durán (al que destrozó en dos asaltos, mientras que Hagler había sudado sangre para ganarle a los puntos).
Cada boxeador se embolsa 5 millones de dólares por la pelea, sin duda, el mejor enfrentamiento posible en aquel momento.

 

 

Comienza el primer asalto y nada de medir y estudiar al rival, Hagler se lanza a por su rival y los dos le lanzan bombazos increíbles sin descanso durante todo el round (seguramente, el mejor primer asalto de la historia). Hearns coloca una brutal derecha a Hagler que le produce un feo corte en la frente. Mal comienzo para Marvelous, pero en la segunda mitad del round coloca fortísimas manos a Hearns (atención a la última combinación de tres golpes a pocos segundos de finalizar el asalto).

El segundo round no pierde agresividad, pero Hearns, que ha debido notar las manos recibidas, comienza a moverse más por el ring en vez de ir al intercambio de golpes como en el asalto inicial. Mientras Hagler sigue con su boxeo de presión, siempre atacando. Los dos se colocan manos peligrosas, pero a estas alturas ya parece evidente que las de Hagler hacen más daño a su rival que viceversa. Pero Marvelous tiene también algo en su contra, la herida de la frente, más sangrante con cada golpe que le da Hearns. A estas alturas del combate (tan solo el segundo round), tener un corte tan feo es un handicap enorme.

Tercer asalto. En el descanso el cutman de Hagler intenta cerrarle la herida, mientras en la esquina de Hearns le piden velocidad y que se mueva, saben que la estrategia de intentar acabarle cuanto antes ha sido errónea, no esperaban que hubiera nadie más fuerte que Hearns, pero se lo han encontrado. Comienza el round y la táctica de Hearns surte efecto, se mueve picando y saliendo de la corta distancia en la que Hagler le destrozaría. Sucede lo peor que le podría ocurrir a Hagler: el árbitro, Richard Steele, para el tiempo y le lleva a la esquina del doctor para que le examine la herida de la frente. Steele le dice a Marvelous: te doy este asalto, al acabar el round te paro la pelea. Hagler, con el combate prácticamente perdido, se lanza a la desesperada intentando acabar con Hearns antes de que suene la campana. Y cuando peor lo tenía, sucede. Una mano terrorífica alcanza de lleno a Hearns y lo deja trastabillado, una segunda mano lo manda casi ko a las cuerdas y una vez allí lo termina con una tercera. Hearns queda en el suelo destrozado, consigue levantarse a duras penas, pero Richard Steele no le deja continuar. Victoria por KO técnico de Marvin Hagler. Gloria eterna.

 

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Hijo de un popular boxeador de los años 40, Lenny Mancini (el original “Boom Boom”), como su padre Ray fue un peso ligero que, tras tener una estelar carrera amateur, debutó como profesional en 1979.

Tras sumar una veintena de victorias en una veintena de combates, en 1981, Mancini se enfrenta al grandísimo Alexis Arguello por el título mundial del peso ligero. Boom Boom hace un memorable combate y domina al gran favorito durante la primera mitad de la pelea, pero al final el Flaco Explosivo consigue hacerse con el control y en el asalto 14 gana la pelea con un espectacular ko. A pesar de perder el combate (que es declarado uno de los mejores de los últimos años), Mancini se hace un nombre en el panorama pugilístico mundial, y es que pocos, muy pocos, eran capaces entonces de plantarle cara y poner en serias dificultades a Alexis Arguello.

Un año despues, Ray vuelve a disputar la corona mundial, venciendo ésta vez por ko en el primer asalto a Arturo Frías. Lo defiende ante Ernesto España, tras lo cual llega el combate que marcará de por vida a Mancini.

El 13 de noviembre de 1982 Mancini se enfrenta al sur coreano Deuk Koo Kim por el título Ligero del Consejo en el Caesars Palace de Las Vegas en un durísimo combate que acaba venciendo el italoamericano por ko en el asalto 14ª. Kim, de 23 años, que había soportado gran castigo durante muchos rounds, es ingresado, y el cuarto día despues del combate, muere. La tragedia no acaba ahí. Richard Greene, árbitro de la pelea, se suicida en febrero de 1983, y la madre de Deuk Koo Kim hace lo mismo cuatro meses despues.

Mancini, que había asistido al funeral de estado en Corea del Sur, se sume en una depresión, y aunque vuelve a pelear unos meses despues no vuelve a ser el mismo boxeador de antes. Tiene 21 años.

Aún así, defiende el título dos veces más, la última de ellas venciendo por ko al grandísimo boxeador Bobby Chacón. Los últimos cuatro combates los pierde contra Livingstone Bramble (dos veces), “el Macho” Camacho y Greg Haugen.
Tras su paso por el boxeo, Mancini inicia una carrera en Hollywood, sobre todo como prodcutor, aunque también con algunas apariciones de actor (entre ellas, interpretando a su padre en un biopic). Ray se hace de oro tras co-producir una película de un amigo suyo también relacionado con el boxeo. La película: Rambo. El amigo: Sylvester Stallone.

La muerte de Deuk Koo Kim marca de tal manera el mundo del boxeo que el Consejo Mundial de Boxeo recorta inmediatamente el número de rounds de 15 a 12. La Organización y la Asociación hacen lo propio en 1988 y la Federación en 1989.

La muerte del bravo púgil sur coreano, como ocurriese con el también trágico caso del terrorífico pegador y gran campeón Gerald McClellan se piensa que fue provocada por la deshidratación al tener que bajar mucho peso en muy poco tiempo para dar el límite de la categoría. Eso, unido al enorme castigo soportado en la larga pelea acabó con su vida.

Cuando, tras su muerte, fueron a buscar las pertenencias de Kim a la habitación del hotel donde se hospedó la noche anterior al combate se pudo leer en el espejo del baño: Matar o Morir.

PD musical:

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El doble enfrentamiento entre estos dos extraordinarios púgiles es una de las más curiosas y famosas historias del boxeo del siglo XX.

Año 1936. Joe Louis, el Bombardero de Detroit, es a sus 22 años una apisonadora que apunta a corto plazo a convertirse en campeón del mundo de los pesos pesados tras noquear a rivales de la talla de Max Baer, Primo Carnera o el mejor peso pesado español de la historia: Paulino Uzcudun (el único KO que recibió en toda su carrera). Max Schmeling es la otra cara de la moneda: veterano de 31 años y ex campeón mundial (de 1930 a 1932). Schmeling había conseguido el título en Nueva York ante Jack Sharkey tras ser este descalificado por un golpe bajo y lo perdería ante el mismo boxeador tras una decisión dividida muy discutida (por emplear un eufemismo) en el Madison Square Garden. Entre ambas contiendas, el alemán había defendido con éxito el cinturón en una espectacular pelea ante el infravalorado Young Stribling (su record al morir a los 29 años en accidente de coche lo dice todo: 257 victorias y 15 derrotas, con 128 KOs, la segunda marca de la historia tras Archie Moore con 131 noqueos), al que infligió su única derrota por KO de su carrera en el postrero asalto 15.

En junio se fecha la pelea en la que el invicto Louis es el favorito absoluto (10 a 1 marcan las apuestas). Lo que ocurre en ella es, además de una de las mayores sorpresas de la historia del boxeo, un hecho histórico de repercusiones que entonces ni se imaginaban. Schmeling, en un inteligentísimo combate (y según cuenta la leyenda, aconsejado por el legendario Jack Johnson), ha sabido neutralizar la brutal pegada de Louis y en el asalto 12, ante la atónita mirada de un Yankee Stadium, ha noqueado al Bombardero.

 

 

Lo que ocurre a partir de ahora cuando entran en escena las propagandas de dos potencias que iban a ser rivales en la II Guerra Mundial es algo sabido por casi todos. Tanto la Alemania nazi como EEUU utilizaron la figura de los dos deportistas. Schmeling es recibido por un héroe nacional por miles de personas y por el propio Adolf Hitler y calificado por los políticos nazis como “el ejemplo de la superioridad aria”. En EEUU, por el contrario, se inicia una campaña que durará hasta junio de 1938 cuando se enfrenten de nuevo en la que se descalifica de racista o de “perro nazi” a Schmeling. Este “calentamiento” del combate de 1938 respondió, claramente, a intereses políticos y propagandísticos en los que los dos púgiles fueron utilizados por sus respectivos gobiernos (y más tarde, veremos cómo fueron recompensados). La verdad, era otra bien distinta. El “perro nazi” mantenía aún a su manager judío a pesar de la petición expresa desde el gobierno de que lo despidiera y salvaba a dos niños judíos escondiéndolos en su estancia de hotel mientras eran buscados por las autoridades. En EEUU, por su parte, se olvida que la victoria de 1936 de Schmeling no ha sentado tan mal en la sociedad yankie como la propaganda quiere hacer ver, Schmeling ha sido durante los años 30 un boxeador muy apreciado en el país americano y la victoria ante Louis ha sido celebrada por parte de los seguidores americanos del boxeo básicamente por dos razones: la sombra de Jack Dempsey, el gran ídolo pugilístico del primer tercio del siglo XX es muy alargada, y tras una época de campeones ciertamente grises (a excepción del gran Gene Tunney) la llegada de Schmeling supuso un “deja vu” del campeón Dempsey debido al gran parecido físico entre los dos; la otra razón es que muchos norteamericanos preferían que ganara un blanco alemán a un negro compatriota.

La pelea más politizada de la historia tuvo lugar de nuevo en el Yankee Stadium, en junio de 1938. Schmeling, que no había podido salir del hotel debido a amenazas, es noqueado en el primer asalto ante 70.000 espectadores por un Joe Louis imparable que retiene el título mundial conseguido un año antes ante el “hombre Cenicienta” Jimmy Braddock y que no soltará hasta diez años después batiendo todos los records de la historia (que a día de hoy siguen vigentes: 11 años y 25 defensas como rey de los pesados).

 

 

Schmeling, tras la humillante derrota, sería castigado siendo reclutado (los deportistas de élite alemanes estaban exentos y, de hecho, Max fue el primero de ellos en entrar en combate) y saltó como paracaidista sobre Creta donde se partió dos meniscos y tuvo una grave lesión en la espalda. Cuando acabó la guerra, sus plantaciones de tabaco en las que había invertido el dinero ganado en el ring fueron tomadas por los rusos. El destino para Louis no fue más halagüeño, el gobierno que se había aprovechado de su fama y sus puños en 1938 le dejó prácticamente en la ruina cuando le acusó de evasión de impuestos. Fue entonces cuando Max Schmeling, ya recuperado gracias a convertirse en directivo de Coca-Cola en Alemania, ayudó económicamente a su antiguo rival en el ring y amigo fuera de él. A la muerte de un arruinado Louis en 1981, Schmeling corrió con los gastos de su funeral.

Schmeling murió en 2004 a los 99 años.

 

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Kid Pambelé

De verdadero nombre Antonio Cervantes, el orgullo colombiano de los años 70. La personificación del lema “sube hasta la cima y una vez allí tíralo todo a la basura”. Miembro del Salón de la Fama y considerado el mejor peso superligero de toda la historia por la AMB, actualmente drogadicto terminal que se dedica a vagar por la calle asustando a los transeúntes con un palo.

Hay una anécdota que dice que en una gala en que se homenajeaba a Gabriel García Márquez presentaron a éste como “el hombre más importante de Colombia”. El escritor se dio la vuelta y preguntó: “¿Dónde está Kid Pambelé?”

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