Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Series’ Category

Pongámonos en situación y hagamos un ejercicio de abstracción: te toca un premio en una promoción de esas en las que hay que guardar cuatro mil tapas de yogures desnatados light que consiste en un maravilloso viaje. El destino es paradisíaco, nada menos que las islas Maldivas, con todo tipo de gastos, tales como alojamiento en un islote bañado por agua turquesa, comida cocinada por Ferrán Adriá a tres metros de ti o cocaína colombiana de una pureza del 96 %, pagados. El premio, además, incluye compañía personal durante toda la estancia, la cuál no es otra que Tori Black y Sasha Grey haciendo un inciso en su fulgurante carrera como felatrices (o no). Aunque al comienzo desconfías, todo indica que sí, que increíblemente esto es real, el único pago es tener que soportar un largo viaje.

Te montas en el avión y en principio todo va perfecto: no ponen pegas con el equipaje (aprovecho la ocasión para cagarme en RyanAir y en su puta madre), las azafatas son guapas y amables y la barra libre te da la ocasión de engullir todos los Jack Daniels que te de le gana. Pero entonces vienen las sospechas, oyes cuchicheos y te parece ver comportamientos extraños pero lo achacas a tu paranoia alimentada porque ya vas federico de bourbon. Lo intentas olvidar pero entonces te das cuenta de que el rumbo que lleva el avión no es el que debería llevar, que estamos yendo en dirección contraria, momento en el que, alarmado, comentas el asunto con otros pasajeros del avión. Aunque con algún desacuerdo, la mayoría de ellos dicen que no te preocupes, que seguro que está dando algún rodeo pero que llegará a buen destino. Tras varias turbulencias y con los nervios a flor de piel porque estás seguro de que lo que ves por la ventanilla no es la primera vez que lo sobrepasas en el vuelo haces un Melendi y fuerzas a las azafatas a hablar con el piloto, el cuál sonriendo y muy sereno y cortés te dice que no, que él es el especialista y que están yendo por otra ruta para no coger tráfico pero al final habrá un giro de última hora y llegaremos en nada a nuestra Shangri-La particular.

Lo del giro de última hora te suena raro, rarísimo, y de nuevo lo vuelves a comentar con los pasajeros que te tranquilizan. Al final te relajas, piensas que dentro de una hora vas a estar en una tumbona en una playa virgen hablando del cine de Werner Herzog y Catherine Breillat con Sasha mientras Tori te enseña lo que es la postura de Andrómaco. Te dices a ti mismo: todo va a encajar como un hermoso rompecabezas, el final va a ser una catarsis de dimensiones legendarias, va a ser perfecto. Per-fec-to.

Y entonces sucede. Bajas del avión con la boca abierta y las manos temblando. Reconoces el lugar. Sí, lo has visto antes. En Callejeros. O en España Directo. Sin duda lo reconoces. Es el barrio de las 3.000 Viviendas de Sevilla. Un sudor frío te recorre todo el cuerpo mientras dos figuras desiguales y contrahechas se te acercan y te dicen que son tu compañía para la estancia. En este caso no dudas de dónde las has visto, te has pasado demasiados días trasnochando riéndote de ellos en compañía de Jesús Cárdenas. Carmen de Mairena te da dos besos mientras Pozí te alarga un interminable brazo mientras susurra: muh guapo, mi arrma. Huyes de allí buscando ayuda, encuentras a tus compañeros de viaje y con lágrimas en los ojos les cuentas lo que ha pasado. Un par de ellos, en estado de trance, te lanzan una mirada que al contactar con la tuya te hace estar seguro de que sienten lo mismo que tú, que, en definitiva, han puesto sus ilusiones durante un montón de tiempo en una gran, miserable e ignominiosa mentira que los pilotos se han encargado una y otra vez de asegurar que es real. Pero entonces viene lo peor, salvo el par de pasajeros a los que les ha dado un tabardillo del que es posible que no vuelvan, el resto de pasajeros te dice que “no, que no está tan mal, oye, no es lo que esperaba pero me gusta igual” mientras otros, furibundos, te atacan diciéndote que no tienes ni idea porque lo importante era “disfrutar del viaje”. Otros, pobrecitos ellos, todavía piensan que están en la playa de las Maldivas aunque ya les han dado el palo cuatro veces y comparten habitación con el burro del Tito Casiano que, con su boina y bastón sentado en una pequeña silla en la calle,  les pide dinero por “vigilarles” el coche.

Ahora pensaréis: ¿y a qué coño viene todo esto? Pues, amigos míos, algo muy similar a ésto es lo que sentí yo cuando vi el final de Perdidos.

Anuncios

Read Full Post »

 

Un top 7 de mis escenas favoritas de la fantástica comedia de Judd Apatow. Serie de culto, seguramente la mejor plasmación de la adolescencia y el instituto (un subgénero super explotado y repetitivo hasta la saciedad) de la historia de la televisión norteamericana, con personajes reconocibles y situaciones totalmente próximas aunque se desarrolle en Detroit en 1980, envuelta además en un montón de cómplices referencias musicales, televisivas, cinéfilas y populares de los años 70. Ahí va:

 

7- “I wish I could get that five dollars back.” El señor Weir, memorable personaje, contando a su pequeña Lindsay cómo perdió su virginidad por cinco dólares en un burdel de Corea:

 

6- “Free Bird”. Himno de Lynyrd Skynyrd y escena de primer amor adolescente, ¿qué más se puede pedir? A la altura del final de Los Renegados del Diablo.

 

5-“We’re gonna rise above”. Daniel Desario, el greaser de la serie, deprimido en su habitación escuchando Damaged de Black Flag con los cascos puestos para no despertar a su familia que “siempre está intentando dormir”…

 

4- “Jesus is Just Alright”. Millie, la geek definitiva y uno de mis personajes favoritos, haciendo un intento final de que los invitados a la fiesta de su amiga Lindsay no beban ni se droguen cantando al piano una canción religiosa de los Byrds:

 

3- “I’m Eighteen”. El señor Rosso, jefe de estudios enrollado y hippie del instituto, intentando ganarse a los alumnos problemáticos del mismo tocando… ¡Alice Cooper!:

 

2- “Carlos the Dwarf”. Daniel, castigado en el instituto, acaba juntándose con los geeks y jugando con ellos al Dungeons & Dragons:

Aunque al comienzo es reticente (“I don’t wanna be a dwarf, I wanna be a…ninja or a fighter”), acaba entusiasmado con su personaje (“ok, seré un enano, pero su nombre será…Carlos”), con el juego y con sus nuevos amigos los inadaptados. Todos los que hemos jugado alguna vez al rol no podemos evitar soltar una sonrisa cómplice en este capítulo, es totalmente realista (como toda la serie, seguramente la serie sobre teenagers más realista jamás realizada –y probablemente, por eso mismo cancelada-) y además, en él se da el segundo cara a cara (el primero estuvo a punto de entrar en el top: http://www.youtube.com/watch?v=uLv-DQwPFuE ) entre Daniel y (su, seguramente, futuro colega) Harris, el master de la partida, patriarca de los geeks y uno de los personajes más queridos por los fans de la serie.

 

1-“I’m One”. Bill, solo en casa, haciéndose la comida y engulléndola mientras ríe histéricamente viendo su programa favorito. De fondo, suena I’m One de The Who (“Every year is the same, and I feel it again, I’m a loser – no chance to win. Leaves start falling, come down is calling, loneliness starts sinking in. But I’m one. I am one.”):
Bill Haverchuck es mi personaje favorito de la serie y esta escena le define completamente: abandonado familiarmente (sólo tiene a su madre que se pasa el día trabajando), sólo tiene a sus series y programas de televisión como compañía. Esta escena me rompe el corazón a la vez que me hace sonreír, Bill, un geek nato, es feliz con su triste sándwich de queso, su leche en vaso de Darth Vader y su programa de TV favorito. Como tantas otras infancias…

Read Full Post »

The Wire y el ajedrez

(Entrada con SPOILERS  de la serie)

 

 

En uno de los momentos más brillantes de la primera temporada de The Wire, D’Angelo enseña a dos de los chicos de las casas bajas, Wallace y Bodie, a jugar al ajedrez mientras ellos mismos analizan la metáfora entre el juego y la organización de los Barksdale (el otro “juego”, al que se refieren como “the game”  durante toda la serie). Comentan divertidos como mientras Avon es el rey, la reina, quien tiene todo los movimientos y está controlando todas las jugadas, no es otra que Stringer. Así mismo, son totalmente conscientes de su papel en el juego, ellos son los peones, “que son como soldados”, con movimientos muy restringidos pero que si son realmente listos y rápidos y llegan al final del tablero, se pueden convertir en reinas.

 

 

Cuatro temporadas después de aquella escena, David Simon y compañía demuestran hasta qué punto llega la complejidad y elaboración de la serie en la extraordinaria escena del asesinato de uno de esos chicos. Bodie, al que hemos visto crecer (como persona y como personaje), tras decidirse a hablar con McNulty (que en el diálogo le dice “eres un soldado, Bodie”, mientras él asiente) y siendo visto en comisaría, es condenado a muerte por la banda de Marlo. Lo que a simple vista parece un tiroteo más de los que hay decenas a lo largo de The Wire esconde otra metáfora sobre el ajedrez. Mientras Chris y Snoop atacan en diagonal y a larga distancia (como alfiles) y O-Dog, el chico que finalmente le mata, sale de un callejón y gira hacia él haciendo un movimiento de L (el caballo), Bodie se mantiene en su esquina a pesar de los ruegos de su amigo Poot, disparando en diagonal pero sin poder avanzar, muriendo como un peón, como el soldado que siempre fue consciente de ser.

 

Read Full Post »