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Ronnie Rocket

 

Sé que el título de la entrada podría dar a equívocos y que la gente (los cuatro gatos que se pasan por aquí para comprobar que mi caída en la oligofrenia no tiene fin) podría pensar que es un post sobre el proyecto maldito de David Lynch llamado así, un proyecto sobre un teenager híbrido humano-aparato electrónico que se enchufa a la corriente para cantar con su grupo de rock ‘n’roll y se ve envuelto en una trama detectivesca (pueden leer el guión aquí) que es algo así como el Gangs of New York de Scorsese o el Napoleón de Kubrick, lleva décadas intentando realizarlo pero no se sabe si finalmente se hará.

Pero no, el post trata sobre el ilustre Ronnie O’Sullivan, el cohete, el Mozart del snooker. Nacido en diciembre de 1976 en Essex (Inglaterra), de madre siciliana y padre de origen irlandés, The Rocket es el jugador con más talento natural que ha dado la historia del snooker. Su lista de récords casi no tiene fin: ganó sus primeros 38 partidos como profesional a los 16 años; se convirtió en el jugador más joven en ganar un torneo del ranking, nada menos que el UK Championship (junto en con Campeonato Mundial, el torneo más prestigioso del circuito), con tan sólo 17 años; ostenta el record del break máximo más rápido de toda la historia (5 minutos y 20 segundos, video aquí abajo); es, junto al reciéntemente retirado Stephen Hendry, el jugador que más breaks máximos ha conseguido con 11; y es, tras el legendario Hendry, el que más centenas ha logrado (666, the nuuuuumber of the beeeeeast).

 

 

Pero lo que hace de O’Sullivan alguien único e irrepetble no son tanto sus récords o títulos (por otra parte impresionantes, 3 veces campeón del mundo, 4 UK Championships, 4 Masters, 10 Premier League y un interminable etcétera) sino su extremadamente agresivo y veloz estilo de juego que le ha valido el apodo de The Rocket, sin parangón en el mundo del snooker moderno. Otra cosa que llama la atención nada más verle es su casi total indiferencia en utilizar ambas manos, a pesar de ser diestro utiliza en casi todos los frames su mano izquierda para facilitar determinados ángulos sin perjuicio de su juego. Tras ser acusado de ser irrespetuoso por decirle a otro jugador que él era mejor con su zurda que él con su mano buena fue condenado a jugar tres frames oficiales sólo con su izquierda contra el subcampeón del mundo Rex Williams. Ronnie ganó los tres.

 

Ronnie con otro Ronnie, a los dos les gusta la marcha

Ronnie & Ronnie, lo que el pub ha unido que no lo separe el hombre

 

Sin lugar a dudas, es el jugador con más talento, el más carismático y el más divertido de ver por los aficionados, pero si algo se le puede achacar son sus lagunas de concentración y/o motivación y sus malas rachas que han hecho su palmarés no sea aún mayor. Ronnie, cuyo padre cumple cadena perpetua por asesinato, sufre de depresión clínica y ha tenido varios episodios de problemas con las drogas (de hecho afirma que a su actual esposa y la madre de dos de sus tres hijos la conoció en Narcóticos Anónimos), hechos que han visto que su juego en determinadas épocas se viera resentido e incluso fuera protagonista de espectáculos delirantes: yo no olvidaré en mi vida la vez que viéndole en directo fue sancionado porque, ante unos atónitos comentaristas y público, metió la mano en la mesa y tiró una bola porque “no quería jugar tan lejos” (era un campeonato en China) o la vez que se pasó un partido entero sentado con una toalla tapándole la cabeza. En fin, es Ronnie.

 

 

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En el capítulo central de Century, la tercera parte de La Liga de los Hombres Extraordinarios de Alan Moore y Kevin O’Neill, la acción pega un tremendo brinco y del año 1910 pasa al swinging Londres de 1969. Los decimonónicos héroes Mina Murray y Allan Quatermain acompañados por el inmortal sexocambiante Orlando se las verán, de nuevo, con el temible Oliver Haddo rodeados de minifaldas, rock & roll, drogas y amor libre.

Desde el inaugural 1910, Alan Moore deja claro que la tercera entrega de su Liga no tiene nada que ver con las dos anteriores. Mientras éstas eran deliciosos crossovers entre distintos héroes y villanos de la ficción de la época con exquisitas y documentadas referencias tanto a hechos reales como literarios, en Century el genial escritor barbudo hace que la historia sea más hermética (en los dos sentidos de la palabra) y que el centro de la narración sea justamente esas referencias que abarrotan el relato y que se hace prácticamente imposible detectarlas y numerarlas en su totalidad.

La historia podría resumirse de forma muy simple: el intento de Oliver Haddo (Aleister Crowley) de poseer el cuerpo del rockstar Terner (Mick Jagger) como primer paso para crear un nueva era mundial. Para un lector que no conozca un mínimo de la historia del ocultista más famoso de la historia y de la banda más grande del rock, leer éste cómic puede atragantarse debido a la cantidad de alusiones, recovecos y pequeñas observaciones que se reproducen a lo largo del relato, sin dejar de lado, por supuesto, el bagaje histórico-literario que no deja de lado su vertiente más pop que maneja con soltura Moore.

El cómic comienza con la famosa muerte de Brian Jones (Basil Thomas aquí) en la piscina de su casa, cuyas causas a día de hoy aún no han sido totalmente esclarecidas (aunque todo parece apuntar a que el obrero que estaba haciendo las reformas en su casa le ahogó de forma accidental tras ir ambos puestos hasta arriba). El dibujo de O’Neill nos muestra la estatua de Winnie the Pooh jugando con Christopher Robin que presidía la mansión y es que antes de que el rolling stone rubio la comprara había pertenecido a A. A. Milne, su creador. La muerte de Jones alerta a la Liga sobre una posible conspiración ocultista sobre la que su antiguo miembro Carnacki les había prevenido décadas antes así como relaciona en una trama rock-gangsteril a personajes de la cultura popular como Jack Carter (interpretado en la famosa Get Carter -Asesino implacable en España- por Michael Caine) o Lovejoy, de la serie inglesa protagonizada por Ian McShane (sí, amigos, nuestro querido Al Swearengen).

Terner (Jagger) cantando en el mítico concierto de homenaje a Basil Thomas (Brian Jones) en Hyde Park, llamado así por el sacrificio de Mr. Hyde en el volumen II.

Moore renombra a sus satánicas majestades (eminencias infernales aquí) como The Purple Orchestra y a los Beatles como The Rutles, mientras que Mick Jagger es llamado aquí Terner. Pero más que al famoso cantante, el Jagger de Century tiene más similitudes con su personaje en Performance de Nicolas Roeg y Donald Cammell, cuyo nombre es… Turner. No es muy difícil intuir que la rubia que le acompaña, Phurber, no es otra que Anita Pallenberg, cuyo personaje en la misma película se llama Pherber. Está no será la única alusión a Performance en el cómic ya que en una nueva aparición (ya había salido en 1910) del fascinante personaje “el prisionero de Londres” (creado en la novela Slow Chocolate Autopsy por Ian Sinclair y que cuenta las aventuras de un hombre que viaja continuamente por el tiempo pero condenado a no poder salir de los confines de Londres), misteriosa fuente de información de la Liga, menciona en uno de sus encriptados y casi ininteligibles mensajes a Roeg (“montaje profético”) y Cammell (“dice ser su ahijado”) cuando es preguntado por la trama.

No es la primera vez que Alan Moore menciona a Nicolas Roeg en sus cómics, además se pueden leer entrevistas en las que alaba Performance y Amenaza en la Sombra (Don’t Look Now, imprescindible obra de terror de 1973 protagonizada por Donald Sutherland y la maravillosa Julie Christie) así que no extraña su comentario hacia los visionarios montajes de sus películas. ¿Pero aqué se refiere el prisionero de Londres con lo de “Cammell dice ser su ahijado”? Pues nada más y nada menos que a Aleister Crowley, amigo íntimo de Charles Richard Cammell, padre del futuro director de culto quien afirmaba que La Bestia era su padrino, que se había pasado su niñez con él por casa y que la relación entre padre y padrino acabó porque Crowley, en un acto muy propio de él, no le devolvió un dinero que Cammell padre le había prestado. Y es que es cuando Crowley (Oliver Haddo) sale a escena cuando Moore (que ya ha utilizado su personaje en From Hell o Promethea) saca a relucir su descomunal capacidad para encajar referencias.

Oliver Haddo, el villano de Century, está claramente basado en Aleister Crowley, tal es así que el propio nombre de Haddo viene de una novela del popular escritor W. Somerset Maugham llamada El Mago (y llevada al cine por Rex Ingram en los años 20). Somerset Maugham, quien había conocido a Crowley en el París de comienzos del siglo XX (cita indispensable para los intelectuales de la época) escribió su relato basándose en el ocultista creando un personaje peyorativo y mezquino. La venganza de la Bestia no se hizo esperar, y lo hizo a su estilo: Crowley escribió una columna en Vanity Fair titulada How to Write a Novel! (After W. S. Maugham) en la que desmenuzaba las obras en las que Maugham se había basado para escribir la suya (desde La Isla del Dr. Moreau de Wells hasta obras de ocultistas como Eliphas Levi o su maestro y -después rival- en la Golden Dawn Samuel “McGregor” Mathers) y lo acusaba de plagio mientras irónicamente firmaba el texto como Oliver Haddo.

Haddo en el cómic utiliza múltiples alter egos: Dr. Karswell (personaje de La Noche del Demonio de Jacques Tourner), Dr. Trelawney (de la saga literaria Una danza para la música del tiempo de Anthony Powell), Hjalmar Poelzig (personaje de Boris Karloff en Satanás -The Black Cat- del director de culto Edgar G. Ulmer), Adrian Marcato (el legendario brujo y antiguo jefe de la secta en La Semilla del Diablo de Roman Polanski), Mocata (el personaje interpretado por Charles Grey en La Novia del Diablo -The Devil Rides Out- del maestro de la Hammer Terence Fisher), Kosmo Gallion (brujo que aparecía en un capítulo de Los Vengadores y que responde a las iniciales K.G. del discípulo real de Crowley Kenneth Grant) o Tom Riddle (nada menos que el Lord Voldemort de la popularísima saga de Harry Potter). Lo que tienen los distintos carácteres en común es obvio: todos están basados en la figura, más o menos mitificada, de Aleister Crowley. Moore, así, a la vez que da forma a la trama de un peligroso villano inmortal hace un repaso de la influencia de la figura crowleyana en la cultura popular del siglo XX. ¿Acaso no son las dos cosas prácticamente lo mismo?

¡Hulk Hetero!

El último recurso de Los Vengadores en The Ultimates contra una amenaza alienígena que está a punto de destruir la Tierra: darle de bofetadas a Bruce Banner y, una vez convertido en Hulk, decirle que los extraterrestres se están follando a su novia y llamándole maricón.

Capitán América: ¡Hulk! ¡No lo entiendes! ¡No se trata de ti o de mí! ¡Se trata de tu novia!

Hulk: ¿Qué sabe estúpido hombre azul de Betty Ross? ¡Hombre azul, di a Hulk o Hulk empieza a espachurrar cabeza!

Capi: No sé mucho…aparte del hecho de que aquel tío desnudo de allí dice que se la ha estado tirando todo el tiempo que tú has estado aislado.

Hulk: ¿QUÉ? (golpeando al tío desnudo) ¿Tío desnudo cree que Hulk es estúpido? ¿Tío desnudo cree que Hulk no lo descubre? Hulk enseña a tío desnudo qué pasa si toca a la novia de Banner…¡Hulk toca a tío desnudo como tío desnudo toca a Betty!

 

Hulk: ¡Tío desnudo se cree muy listo, pero el cerebro no gana peleas! ¡Banner tiene cerebro y la gente pisotea a Banner! Lo único que importa es la fuerza…¡y Hulk es el más fuerte del mundo!

Capitán América: ¡Atención, Hulk! ¡Te habla de nuevo el Capitán América! ¿Ves esas naves del cielo? ¿Las máquinas triangulares? Bueno, antes he hablado con los pilotos, ¿y sabes qué me han dicho? ¿Sabes lo que dijeron de ti, Hulk? Te han llamado mariquita, chico…¿Vas a dejar que se queden tan anchos?

Hulk: ¡No! Hulk no es mariquita… (abalanzándose sobre las naves) ¡¡HULK HETERO!!

 

El final se puede deducir, lo cierto es que en los Vengadores del gran Mark Millar, Hulk no le gusta un pelo que nadie salga con su novia, más si es una estrella de cine para adolescentes:

 

 

Dr Hank Pym: Oh, Dios mío. ¿Banner ha hecho todo esto en diez minutos? (plano aéreo de helicópteros transportanto a Pym convertido en Hombre Gigante por un Manhattan hecha añicos).

Nick Furia: Según las fotos satélite, ha asesinado a docenas de personas, se ha bebido un camión de cerveza y ahora mismo parece que está robando un enorme par de pantalones a un cadáver gordo, Hombre Gigante. Imagínate lo que va a hacer cuando pille a su novia con Freddie Prinze Jr.

 

Marvelous

Cuatro leyendas juntas: Richard Steele, uno de los mejores árbitros de la historia, los entrenadores Goody y Pat Petronelli y el extraordinario peso medio "Marvelous" Marvin Hagler.

 

Para mí hablar de Hagler no es fácil, por la sencilla razón de que es mi boxeador favorito de toda la historia. Gracias a él comencé a amar el boxeo, sobre todo gracias a sus enfrentamientos con Thomas Hearns, Roberto Durán o Sugar Ray Leonard, en la que es, posiblemente, la mejor época de toda la historia de los pesos medios.

Marvin comenzó a entrenar con los hermanos Petronelli, con los que trabajó toda su carrera profesional, en Brockton (Massachussetts), la misma ciudad que vio dar sus primeros golpes a Rocky Marciano.
Ya en sus primeros años como profesional a comienzos de los 70 se hace con un nombre y vence al campeón olímpico Sugar Ray Seales, pero por aquella época no era nada fácil llegar a competir por el título mundial, más si como le dijo a Hagler en una ocasión Joe Frazier: “lo tienes difícil, chico, nadie va a querer pelear contigo porque eres negro, zurdo… y muy bueno”. En esas circunstancias, Marvin, que ya va siendo conocido como Marvelous, se va a pelear a la ciudad donde se practica el boxeo más duro de todo el país, Filadelfia.

En Filadelfia no había títulos ni campeonatos, pero había tanto o más nivel que en éstos y tenía al público más exigente. Allí se enfrenta y vence a durísimos boxeadores como Eugene Hart o Bennie Briscoe y recibe las dos primeras derrotas de su carrera, a los puntos ante Bobby Watts (fue calificado como un auténtico robo) y Willie Monroe (Hagler peleó con fiebre). En las revanchas contra los dos, Marvin gana por KO.

Ya en 1979, tras haberse demorado en exceso su premio de combatir por el título del mundo (Hagler llegó incluso a pedir ayuda a senadores para que se acabara con su discriminación) le llega su oportunidad de ser campeón mundial y se enfrenta al correoso italiano Vito Antuofermo. Es una guerra sin cuartel y el combate es declarado empatado, quedándose Marvelous sin el título por el que tanto había luchado y para el que tanto le había costado ser aspirante. Hagler no se desanima, sigue peleando sin descanso y al año siguiente le llega su segunda oportunidad de proclamarse campeón del mundo. Esta vez no la desaprovecha, y en los siempre duros rings ingleses consigue vencer al campeón e ídolo local Alan Minter en Londres.

 

 

Por fin, tras tanto esfuerzo, había conseguido su sueño y no iba a dejarlo escapar, así desde 1980 hasta 1987 realiza 13 defensas de su título (que además, unifica) contra guerreros como el campeón olímpico John “la Bestia” Mugabi, de nuevo Vito Antuofermo (sacándose la espina del empate de su primer intento por alcanzar el trono mundial), William Lee (le duró 67 segundos), Mustafa Hamsho (dos veces), Juan “el Martillo” Roldán y contra auténticas leyendas como Roberto “Mano de Piedra” Durán (durísimo combate, Marvin a pesar de ganar fue ingresado en el hospital esa noche) o Thomas “Hitman” Hearns, en el que es, para mucha gente, el mejor combate de la historia del boxeo. Finalmente Marvelous perdería su título en 1987 en una decisión polémica, de la que todavía se sigue hablando hoy en día, contra otro de los mayores talentos que ha dado el boxeo norteamericano en los últimos 30 años: Sugar Ray Leonard. Dos jueces dieron vencedor a Leonard y otro a Hagler en un combate muy igualado en el que los dos boxeadores mostraron lo mejor de su repertorio. Marvelous, que se sintió estafado por la decisión, quiso la revancha y recuperar su título, ya que además se habia quedado a tan sólo una defensa del record del argentino Carlos Monzón, pero Sugar Ray la rechazó. Entonces el gran campeón anunció su retirada, a pesar de que todavía le quedaba mucho boxeo en los puños. Hagler es uno de esos casos de retirada honrosa en la cima y firme, ya que, al contrario que la mayoría de ex campeones que se marchan y vuelven, Marvelous nunca volvió a pesar de verse en buena forma y recibir suculentas ofertas, sino que fue a vivir a Milán e intentó iniciar una carrera de actor.

Marvin Hagler es, sin duda alguna, uno de los tres mejores pesos medios de la historia junto a Sugar Ray Robinson y Carlos Monzón, y uno de los boxeadores más duros y completos que se ha subido a un ring en toda la historia. Se retiró con un record de 62 victorias (52 por KO), 3 derrotas y dos empates en 67 combates.
Fue un boxeador que nunca lo tuvo fácil, que se peleó con todo aquel con el que se le puso delante, un prodigio físico (estuvo toda su dilatada carrera en el peso medio) y técnico (aunque peleaba con guardia zurda, en realidad era diestro, y también peleaba en combates con ésta guardia sin bajar su rendimiento), además e ser uno de los mejores encajadores de la historia del boxeo, de hecho, Hagler nunca fue tumbado ni una vez en toda su carrera.

 

El Hagler vs Hearns

 

 

 

O los tres mejores asaltos de la historia del boxeo.

15 de abril de 1985, Caesars Palace, Las Vegas. Campeonato del mundo de los pesos medios.

Dos de los mejores boxeadores de la historia, en la cima de sus carreras, se enfrentan por fin tras muchos rumores y frases cruzadas. Hagler lleva más de 5 años como campeón unificado del peso medio aniquilando a todos los aspirantes que le han ido llegando. Hearns, por su parte, viene desde el peso welter y superwelter venciendo a leyendas como Pipino Cuevas, Wilfred Benitez y Roberto “Mano de Piedra” Durán (al que destrozó en dos asaltos, mientras que Hagler había sudado sangre para ganarle a los puntos).
Cada boxeador se embolsa 5 millones de dólares por la pelea, sin duda, el mejor enfrentamiento posible en aquel momento.

 

 

Comienza el primer asalto y nada de medir y estudiar al rival, Hagler se lanza a por su rival y los dos le lanzan bombazos increíbles sin descanso durante todo el round (seguramente, el mejor primer asalto de la historia). Hearns coloca una brutal derecha a Hagler que le produce un feo corte en la frente. Mal comienzo para Marvelous, pero en la segunda mitad del round coloca fortísimas manos a Hearns (atención a la última combinación de tres golpes a pocos segundos de finalizar el asalto).

El segundo round no pierde agresividad, pero Hearns, que ha debido notar las manos recibidas, comienza a moverse más por el ring en vez de ir al intercambio de golpes como en el asalto inicial. Mientras Hagler sigue con su boxeo de presión, siempre atacando. Los dos se colocan manos peligrosas, pero a estas alturas ya parece evidente que las de Hagler hacen más daño a su rival que viceversa. Pero Marvelous tiene también algo en su contra, la herida de la frente, más sangrante con cada golpe que le da Hearns. A estas alturas del combate (tan solo el segundo round), tener un corte tan feo es un handicap enorme.

Tercer asalto. En el descanso el cutman de Hagler intenta cerrarle la herida, mientras en la esquina de Hearns le piden velocidad y que se mueva, saben que la estrategia de intentar acabarle cuanto antes ha sido errónea, no esperaban que hubiera nadie más fuerte que Hearns, pero se lo han encontrado. Comienza el round y la táctica de Hearns surte efecto, se mueve picando y saliendo de la corta distancia en la que Hagler le destrozaría. Sucede lo peor que le podría ocurrir a Hagler: el árbitro, Richard Steele, para el tiempo y le lleva a la esquina del doctor para que le examine la herida de la frente. Steele le dice a Marvelous: te doy este asalto, al acabar el round te paro la pelea. Hagler, con el combate prácticamente perdido, se lanza a la desesperada intentando acabar con Hearns antes de que suene la campana. Y cuando peor lo tenía, sucede. Una mano terrorífica alcanza de lleno a Hearns y lo deja trastabillado, una segunda mano lo manda casi ko a las cuerdas y una vez allí lo termina con una tercera. Hearns queda en el suelo destrozado, consigue levantarse a duras penas, pero Richard Steele no le deja continuar. Victoria por KO técnico de Marvin Hagler. Gloria eterna.

 

Festival de cine de Gijón

No se pierdan todos ustedes pasarse por el FICX (sic) a gafapastear un poco, ya que el ínclito festival, además de para pasear tu flamante  última edición de la Cahiers du Cinema, es también un lugar propicio para la socialización entre personas del sexo opuesto, del mismo y asexuales (sobre todo). Así, entre peli y peli o en una de esas soporíferas colas (a veces, menos que el film que se verá a continuación) para comprar las entradas, podrás comentar con ese dulce clon de Amelie que te ha subyugado qué te ha parecido la última sensación del cine iraní que reflexiona, en plano fijo por un polvoriento desierto, sobre la emancipación de la mujer en la Asia islámica o el innovador intento de derribar los patrones clásicos de narración cinematográfica de algún discípulo de Peter Greenaway. Que te gusten las pelis o no es casi tan irrelevante como que Gaspar Llamazares haya vuelto a ser cabeza de lista de IU para las elecciones generales, no os preocupéis.
Y por si ello no funciona, siempre quedan los conciertos de los grupos más variopintos, donde podrás impresionar al objeto pasivo de tus fantasías románticas bailando o, tras fijarte en la chapita de Belle & Sebastian que muestra con orgullo, comentar para sorpresa y regocijo del/la susodicho fan que una vez pasaste por un esquina donde meó el perro del cantante, para acabar juntando alegremente las gafas de pasta.

Top 10 planos secuencia

Robándole la idea sin rubor ninguno a mi querida pellejuda, aquí van mis diez planos secuencia favoritos:

 

– Ténebre (1982, Dario Argento). El maestro del giallo dándonos, a pesar de no ser una de sus mejores películas, una muestra de su talento visual y, como siempre, acompañado por los extraordinarios Goblin.

 

– Toro Salvaje (1980, Martin Scorsese). La salida de Jake LaMotta desde el vestuario hasta el ring pasando por el público mientras suena Guglielmo Ratcliff de Pietro Mascagni (autor también de la Cavallería Rusticana de los inolvidables títulos de crédito). Scorsese en estado puro.

 

-Breaking News (2004, Johnnie To). El mejor director hongkonés de acción de lo que va de milenio dando una lección sobre cómo comenzar una película.

 

– Soy Cuba (1964, Mijail Kalatozov). El fragmento del funeral, un ejemplo del poderío visual y técnico de toda la exuberante película, influencia para maestros como Tarkovski, Scorsese o Paul Thomas Anderson (quien la homenajeó en la magnífica escena de la piscina, chapuzón de la cámara incluido).

 

– Boogie Nights (1997, Paul Thomas Anderson). Si la escena de la piscina rinde culto a Kalatazov, en la escena inicial Anderson rinde pleitesía a tres directores de una vez: Scorsese en la entrada al local, Altman en la confluencia de personajes y De Palma en el ambiente discotequero. Puro talento.

 

– El Juego de Hollywood (1992, Robert Altman). Y hablando de Altman, la famosa escena inicial de The Player no podía faltar en la lista.

 

– Expiación (2007, Joe Wright). Junto con Alfonso Cuarón, el gran adalid del plano secuencia del cine occidental actual. Tanto en Orgullo y Prejuicio como en Hanna tiene grandes ejemplos del ídem, pero ésta descomunal escena se lleva la palma.

 

– Hijos de los Hombres (2006, Alfonso Cuarón). El mexicano, que ya se había permitido el lujo de rodar su corto para Paris je t’aime en una toma, da el do de pecho en Children of Men, con una escena que, si bien no tiene tanta duración como la también impresionante secuencia de la batalla, es una imponente muestra de sus cualidades técnicas (ayudado por unos actores soberbios). Magistral.

 

– Snake Eyes (1998, Brian De Palma). Me da igual que esté trucado (tiene varios cortes disimulados en barridos y gente pasando), me da igual lo irregular que ha sido De Palma en las últimas décadas, me da igual que el film no sea ni mucho menos redondo o que Cage esté insoportable, ésta es una escena que sólo está al alcance de un auténtico genio, de un visionario, de uno de los mejores plasmadores visuales de la historia del séptimo arte. Ésto es CINE.

 

– Uno de los Nuestros (1990, Martin Scorsese). Como CINE en estado puro es ésta escena de su amigo y padre de su ahijado, el Goya de la calle 10 como le apodó su amigo el gran Michael Powell (marido de su montadora, la no menos grande Thelma Schoonmaker) realiza una secuencia icónica del cine de las últimas décadas, la escena definitiva de un autor en estado de gracia, el monumento al cine del maestro.

(El video con sus comentarios así como los de el director de fotografía y el guionista, imprescindible)

 

– Sed de Mal (1958, Orson Welles). Y los últimos serán los primeros, así que la última plaza para el más grande entre los grandes, la obra maestra final:

(Pongo las dos variantes de la secuencia, primero la versión con ruido ambiente y música jazz y después, la que personalmente más me gusta, con música de Henry Mancini)

 

 

PD: Me han salido 11, lo sé, qué se le va a hacer ;D

Año 1990: Aarón se levanta de la cama, tiene la cabeza como un bombo por haber estado bebiendo litronas y fumando porros en el banco del parque con los colegas hasta las 3 de la madrugada, de mala gana coge la chupa de cuero claveteada y la carpeta y sale de casa. Pira clase y va directo a la sala de recreativos, donde se encuentra con la tropa y echa un Final Fight. “Al Poti le han partido la cara los del otro barrio” suena por algún lado, “no me jodas, ¡vamos!”. Tras la escaramuza callejera, Aarón limpia su puño americano de sangre, lo vuelve a esconder en el agujero del forro interior de la chupa de cuero y se enciende un porro en el banco del parque mientras a lo lejos ve acercarse a la Jenny. “¿Qué ha pasado? Me han contado que habéis tenido movida”. Tras comentarle que no ha sido nada con orgullosa sonrisa, Aarón le mete la lengua hasta la tráquea y se marcha a casa con un: “No me llames este finde que me voy a ver a los Judas con los colegas”. Al llegar a casa su madre le abronca por ese pómulo hinchado mientras él se va directo a su habitación a poner un cassette de un grupo nuevo que le ha grabado su colega el Chino.

Año 2010: Carlos se levanta de la cama, enciende el ordenador y mira si tiene algún correo nuevo mientras su madre le apremia a que no llegue tarde. En clase no atiende demasiado ya que de reojo está repasando la historia que ha preparado para la partida de rol de esta tarde. “Hoy es el gran día, hoy por fin seré el máster y tengo que dejar el pabellón bien alto” comenta para sí mismo. Ya en la tienda de cómics donde se juega la partida, Carlos se muestra seguro y sorprende a sus compañeros de juego con varias trampas que no se esperaban. “Joder, cómo nos la has dado, Carlinos”. “No os esperábais esa aparición sorpresa de Yog-Sothoth, ¿eh?” suelta orgullosamente mientras sucede algo imprevisto y que deja lívidos y mudos a todos los jugadores. Dos chicas acaban de entrar en la tienda a preguntar por los cómics de Scott Pilgrim mientras, visiblemente incómodos, Carlos y sus colegas observan, de reojo y sin decir una palabra, esperando a que se vayan y así continuar con la partida. Una vez en casa, Carlos escribe en su foro favorito (donde es Charly666, moderador y con más de seis mil mensajes) sobre su gran día y echa una partida al WOW.