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Posts Tagged ‘cómics’

Una tarde, en una de sus sesiones de psicoanálisis con una paciente habitual, Jung habla con ella sobre su último sueño en el cual le regalaban un escarabajo de oro (símbolo del renacimiento en el antiguo Egipto). En ese mismo instante, se escucha un golpe contra el cristal de la ventana, Jung se levanta, la abre y recoge lo que ha impactado: un escarabajo dorado, una especie rarísima en ese habitat. A partir de la experiencia, Jung define y desarrolla el concepto de sincronicidad.

Las sincronicidades (“coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar”) se convierten en uno de los paradigmas de la magia del caos, versión moderna de la tradición mágica y hermética, poderosamente influenciada por las figuras de Aleister Crowley y Austin Osman Spare, y que cuenta entre sus confesos seguidores a creadores del mundo del cómic de la talla de Alan Moore, Grant Morrison o Steve Moore. Parece, por tanto, que el pensamiento mágico y el mundo del cómic se atraen y retroalimentan (no hay que olvidar que el universo de guionistas como Neil Gaiman o Alejandro Jodorowsky está también trufado de conceptos, simbología y referencias mágicas) por encima de cualquier otro medio moderno (en cine sería el gran Kenneth Anger su heraldo, quedando prácticamente vacía la lista tras él, pudiendo meter a directores como el propio Jodorowsky, Harry Smith o Curtis Harrington en ella). Quizá la razón de esa osmosis entre cómic y magia sea que la mezcla de dibujos y narración es el catalizador más adecuado a la hora de transmitir la antigua alquimia, mitología, sabiduría mágica. Parafraseando a Mercurio, dios romano del lenguaje, en Promethea del genio barbudo: “¿cómo podrían los humanos percibir a los dioses que son esencias abstractas si no los vistieran con símbolos, historias, imágenes? …o historias con imágenes, ya que estamos. La escritura jeroglífica, dibujos en vasijas. Además, ¿acaso manifestarse a través de la forma pictográfica original de la lengua no es lo más adecuado para un dios del lenguaje?”.

No sorprende, por tanto, que algunas sincronicidades tengan como protagonistas a personajes o autores del noveno arte. Alan Moore ha utilizado numerosas veces la figura de Aleister Crowley como personaje en sus obras, incluida From Hell, donde la Bestia aparece de niño comentando al inspector que los asesinatos de Jack el destripador tienen un fin mágico mientras come un dulce en forma de palito. En una convención, un seguidor thelemita se acercó a Moore y le felicitó por mostrar al infante Crowley haciendo uno de sus gestos arquetípicos: el de silencio, llevándose el índice a los labios, en este caso utilizando el palito de dulce en vez del dedo. El escritor de Northampton se disculpó y contestó que no sabía de qué hablaba, cogió el libro y comprobó para su sorpresa que era cierto. Tampoco es el único caso de Moore con algún hecho excepcional, de hecho le gusta contar cómo a veces se ha encontrado en la vida real con personajes de sus cómics, en especial con John Constantine, con quien dice haberse encontrado y charlado en un bar. No era un fan disfrazado, sino el propio Constantine salido de entre las páginas de sus obras para tomar algo y hablar tranquilamente con un atónito Moore.

La anécdota sobre personajes que saltan al plano real desde la ficción no es tampoco nueva. Tras morir el escritor pulp Walter B. Gibson, por su casa pasaron numerosos inquilinos y todos tenían una cosa en común: se quejaban aterrados de ver una figura masculina con traje, capa y sombrero oscuros deambulando por la casa. Lo que ellos no sabían es que el personaje más famoso que había creado Gibson era La Sombra.

Tampoco podía faltar, claro, Grant Morrison. El escocés afirma que antes de realizar esa obra maestra que es All Star Superman se encontró junto a su editor en una convención a un tipo vestido de el hombre de acero, cosa para nada extraordinaria en esos eventos, sin embargo a a pareja le resultó curiosa tanto su imagen (nada que ver con la de los típicos cosplays, parecía Kal-El en carne y hueso) como la manera en que les hablaba, como si fuera el auténtico Superman. Morrison estuvo charlando con él y haciéndole preguntas sobre el personaje icónico de DCy afirma que muchas ideas y puntos de vista de la obra fueron germinados en ese curioso encuentro. También una obra de Morrison, aunque en éste caso con su habitual compañero Frank Quitely como protagonista ha dado que hablar mucho por internet en los últimos tiempos. En el número 3 de su Batman & Robin el magnífico dibujante creó una portada que, al darle la vuelta, se convertía en un dibujo muy parecido al Joker de La Broma Asesina de Moore y Brian Bolland. Tanto Morrison como Quitely afirmaron no saber nada del supuesto homenaje a la mítica obra de Batman y el último se mostró muy sorprendido a la vez que alegaba que era imposible que hubiese sido a propósito ya que la sonrisa del Joker aparece al colocar el logo de la colección, inexistente en su lámina primigenia.

La portada de la discordia

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