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Posts Tagged ‘Roman Polanski’

Dark Shadows (Tim Burton, 2012): Decía Robert Smith con acento manchego en un Testimonios de Muchachada Nui: un día vi una luz en el horizonte y era mi talento que se alejaba. Burton podría no sólo compartir estilista con el cantante de The Cure, también esa reflexión. Desde la deliciosa Sleepy Hollow (1999) sin hacer algo mínimamente decente y destrozando iconos populares como la Alicia carrolliana, la fábrica de chocolate de Dahl o la serie en que se basa ésta, bravo.

Ella y una aparición de Alice Cooper, lo único salvable.

 

American Gigolo (Paul Schrader, 1980). La parte de la prostitución en esa especie de trilogía del autor sobre los bajos fondos y su indisoluble relación con la, en apariencia, inmaculada sociedad junto con la anterior Hardcore, un mundo oculto (la pornografía) y Light Sleeper, Posibilidad de escape (los narcóticos ). La mejor interpretación de la carrera de Richard Gere en un thriller magníficamente escrito y dirigido por un Schrader que ya había dejado de ser sólo un gran guionista para convertirse en un director importante. Menos sórdida que la extraordinaria Hardcore (ese remake bastardo de Centauros del Desierto) pero igualmente perturbadora (sobre todo por lo que se intuye sobre el pasado del protagonista) y con un final que es, más que un homenaje, una declaración de amor a Pickpocket del gran Robert Bresson.

Oh, Jeanne… digo Michelle, qué extraño camino he tenido que tomar para llegar a ti.

 

Young Adult (Jason Reitman, 2011). Vuelta del tándem Diablo Cody-Jason Reitman que triunfó con la impostada y sobrevaloradísima Juno (2007) para una mordaz comedia sobre ese curioso fenómeno contemporáneo que son los adultescentes. Como en Beautiful Girls, un personaje en plena crisis existencial vuelve a su pueblo para dedicir qué hacer con su vida y de paso encontrarse con viejos amigos, lugares y recuerdos. Pero aquí Mavis, misántropa y alcohólica (brillantísima Charlize Theron, y sin necesidad de esa estúpida costumbre hollywoodiense de afearse como sinónimo de buena interpretación que ella misma utilizó en Monster), no se encuentra con una maravillosa y locuaz Natalie Portman sino con un tullido que fabrica en su garaje alcohol con un alambique casero (gran Patton Oswalt) y no rememora anécdotas con colegas porque en el instituto era una absoluta hija de puta. Llena de cargas de profundidad, verdades incómodas y patetismo a raudales, una bofetada certera y corrosiva sin ninguna concesión sentimental ni conclusión moral. Como debe ser.

Ésto sí es Romeo y Julieta versión disléxica.

 

Sleeping Beauty (Julia Leigh, 2011). Encuentro serias dificultades para describir la película. Bueno, voy a intentar hacer un esfuerzo: una puta mierda. Artificial, pretenciosa, con voluntad de impactar, sin ritmo. Sólo una cosa me gustó, hay una escena en una cafetería en la que suenan los irrepetibles Radio Birdman, así que esta vez no pongo foto de la peli sino que adjunto un video suyo.

 

Sucker Punch (Zack Snyder, 2011). Misma protagonista que la anterior, la aniñada Emily Browning, que aquí se acompaña de unas cuantas cachorras más para que las vistan de colegialas con corsé y les den katanas y M16s para que se carguen a dragones, zombies alemanes o robots. El sueño húmedo de un teen geek pajillero (triple redundancia, lo sé), es decir, el sueño húmedo de Zack Snyder. “El visionario director de 300 y Watchmen” como reza la publicidad, aunque mejor podían definirle como “el único director cuyas películas si las pusieran a velocidad normal durarían 20 minutos”. El film adolece de todos los tics del director: desde el abuso de la cámara lenta hasta la inclusión de una banda sonora que chirría con las imágenes pasando por su barroquismo excesivo. Curiosamente, que la película sea básicamente un videojuego tonto ideado por Snyder juega a su favor, ya que puedes ver la obra disfrutando de ciertas imágenes (alguna hay) o sonrojándote de verguenza ajena (la mayoría) sin tener que cagarte en su puta madre ya que en esta ocasión el director no está destrozando un material de partida tan rico como los cómics de Miller y (sobre todo) Moore como hizo en sus dos anteriores atentados fílmicos.

Senderos de Gloria versión Snyder: pajas en ralentí.

 

La Novena Puerta (The Ninth Gate, Roman Polanski, 1999). Adaptación de El Club Dumas (o de una parte, más bien) de Arturo Pérez Reverte (y en la que participó Enrique Urbizu) por parte del exiliado director polaco, La Novena Puerta es un thriller marca de la casa de un Polanski que tiene tanto talento para esto de dirigir cine que incluso con el freno de mano puesto es capaz de sentar cátedra. No está entre sus obras maestras, por supuesto, y el guión tienes aspectos mejorables, pero está rodada con un oficio y una pericia sólo al alcance de uno de los mejores directores que quedan vivos. Le ha sentado muy bien el paso del tiempo desde que se estrenó, por cierto.

Toda la peli fumando sobre incunables, muy profesional.

 

Cabin in the Woods (Drew Goddard, 2011). Inteligentísima y sincera carta de amor al cine de terror ideada por Goddard y por un Joss Whedon al que se le nota el pulso y el sello en la película (además de participar algunos de sus actores fetiche como Amy Acker o Fran Kranz). Con puntos en común con la primera Scream o con la divertidísima Tucker & Dale versus Evil, Cabin in the Woods es una deconstrucción del género de terror (no sólo al slasher como puede parecer en principio) más ambiciosa que ellas y en la que la cantidad de referencias a obras icónicas anteriores son prácticamente incalculables. Repleta de sentido del humor y conocimiento del tema, una gratísima sorpresa totalmente imprescindible para los fans del género. Una recomendación: ver sabiendo poco o nada sobre su argumento.

Ñam.

 

No Hagan Olas (Don’t Make Waves, Alexander Mackendrick, 1967). Divertida comedia de enredo ambientada en la California hippie sixtie protagonizada por un Tony Curtis siempre fantástico rodando a las órdenes de Mackendrick (como demostrara una década antes en la soberbia Chantaje en Broadway junto a Burt Lancaster) y por una pareja femenina que de guapas tiran de espaldas: Claudia Cardinale y Sharon Tate. Ligera pero interesante (cualquier cosa firmada por ese gran director lo es) y con una canción de los Byrds compuesta especialmente para el film.

Sharon Tate en el mejor plano de la película.

 

Drive (Nicolas Winding Refn, 2011). La niña bonita del 2011, de largo lo mejor que ha dirigido su irregular director y que ha catapultado tanto a él como a Ryan Gosling a lo alto de Hollywood. Una buena y muy bonita película negra con una banda sonora que se adapta como un guante a la geografía de Los Angeles y con dos escenas antológicas: la anticlimática persecución inicial y la del ascensor, el auténtico corazón del film. No obstante, muy lejos de ser la obra maestra que le ha dado a la gente por decir a diestro y siniestro. Winding Refn abusa de la cámara lenta en no pocas ocasiones y en ciertas partes es efectista. Queda muy bien para sacarla en alguna conversación con alguna modernilla y conseguir meterle la lengua en su sucia boquita, eso sí. Y si alguien se acuerda de Kenneth Anger por lo de la chupa con el escorpión ya me vale.

A real hero, real human being.

 

 

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